Carta a Su Santidad

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NOTA: Esta carta refleja la iniciativa personal de las mujeres Católicas particulares que firman esta carta, y no está patrocinada por ningún grupo u organización.

30 de agosto del 2018

Su Santidad, Papa Francisco

Ciudad del Vaticano

Su Santidad:

Usted ha dicho que busca “una presencia femenina más incisiva en la Iglesia” y que “las mujeres son capaces de ver las cosas desde un ángulo diferente al de los hombres, con un punto de vista diferente. Las mujeres pueden formular preguntas que nosotros, los hombres, no podemos entender”

Le escribimos, Santo Padre, para plantearle preguntas que necesitan respuesta.

Somos mujeres Católicas profundamente comprometidas con nuestra fe y profundamente agradecidas por las enseñanzas de la Iglesia, los Sacramentos y los muchos buenos obispos y sacerdotes que han bendecido nuestras vidas.

Nuestros corazones están rotos, nuestra fe puesta a prueba, por la creciente crisis que envuelve a nuestra querida Iglesia. Estamos enojadas, traicionadas y desilusionadas. El dolor y el sufrimiento de las víctimas nunca termina, ya que cada ciclo de noticias trae revelaciones más horribles de abuso sexual, conducta sexual inapropiada, encubrimientos y engaños, incluso en los niveles más altos de la Iglesia.

La reciente declaración del Arzobispo Carlo María Viganò nos impulsa a comunicarnos directamente con Ud. para obtener respuestas. Su testimonio lo acusa a Ud., Santo Padre, y a cardenales de alto rango de hacerse de la vista gorda ante el comportamiento atroz del ex cardenal McCarrick, y de ascender a este depredador como portavoz global y líder espiritual. ¿Es esto cierto?

Estas son acusaciones devastadoras. Tal como lo declaró recientemente el Presidente Cardenal de la USCCB, Daniel D. DiNardo, “Las preguntas planteadas merecen respuestas que sean concluyentes y que estén basadas en evidencia”.  Nosotros estamos de acuerdo con esta declaración.

Varias de las preguntas cruciales planteadas por la declaración del Arzobispo Viganò no requieren de largas investigaciones ni de evidencia física. Solo requieren de Su respuesta directa, Santo Padre. Cuando los periodistas le preguntaron recientemente sobre los cargos del Arzobispo Viganò, usted respondió: “No voy a decir una sola palabra sobre esto.” Ud. les dijo a los periodistas esto: “lean la declaración cuidadosamente y hagan su propio juicio”.

Papa Francisco, estas palabras son inadecuadas para Su rebaño herido. Estas palabras arden, recordando el clericalismo que Ud. recientemente condenó. Necesitamos liderazgo, la verdad y transparencia. Nosotros, Su rebaño, merecemos su respuesta ahora.

Específicamente, le imploramos humildemente que responda las siguientes preguntas, ya que seguramente Ud. conoce las respuestas. El Arzobispo Viganò dijo que en junio del 2013 le transmitió este mensaje (en esencia) sobre el entonces Cardenal McCarrick:

“El corrompió a generaciones de seminaristas y sacerdotes y el Papa Benedicto le ordenó retirarse a una vida de oración y penitencia”.

• ¿Es esto cierto? ¿Qué le comunico el Arzobispo Viganò en junio del 2013 sobre el entonces Cardenal McCarrick?

• ¿Cuándo se enteró Ud. de alguna acusación de abuso sexual o de conducta sexual inapropiada con adultos por parte del entonces Cardenal McCarrick?

• ¿Cuándo se enteró de las restricciones impuestas por el Papa Benedicto hacia el entonces Cardenal McCarrick? ¿Y excuso Ud. al entonces Cardenal McCarrick de alguna de las restricciones del Papa Benedicto?

Santo Padre, en su carta al Pueblo de Dios sobre los escándalos, Ud. escribió: “El conocimiento del pecado nos ayuda a reconocer los errores, los crímenes y las heridas causadas en el pasado y nos permite, en el presente,  a ser más abiertos y a estar comprometidos al camino de la conversión renovada.” Es por eso que esperamos que Ud., nuestro Santo Padre, sea honesto con nosotros.

Por favor no nos de la espalda. Ud. se ha comprometido a cambiar las formas clericales en la Iglesia. Que un cardenal se aprovechara de los seminaristas es aborrecible. Necesitamos saber que podemos confiar en que Ud. sea honesto con nosotros sobre lo que sucedió. Las víctimas que han sufrido tanto necesitan saber que pueden confiar en Ud. Las familias, que serán la fuente de la renovación de la Iglesia, necesitamos saber que podemos confiar en Ud. y así confiar en la Iglesia.

Por favor no nos mantenga a la distancia en referencia a estas preguntas. Somos fieles hijas de la Iglesia y necesitamos la verdad para que podamos ayudar a reconstruirla. No somos católicas de segunda clase para ser ignoradas mientras los obispos y cardenales manejan el asunto en privado. Tenemos derecho a saber. Tenemos derecho a Su respuesta.

Somos esposas, madres, mujeres solteras, mujeres consagradas y hermanas religiosas.

Somos las madres y hermanas de sus sacerdotes, seminaristas, futuros sacerdotes y religiosos. Somos las líderes laicas de la Iglesia y las madres de la próxima generación.

Somos profesoras en sus seminarios y líderes en cancillerías e instituciones Católicas.

Somos teólogas, evangelistas, misioneras y fundadoras de apostolados Católicos.

Somos las personas que nos sacrificamos para financiar el buen trabajo de la Iglesia.

Somos la columna vertebral de las parroquias, escuelas y diócesis Católicas.

Somos las manos, los pies y el corazón de la Iglesia. 

En resumen, somos la Iglesia, tanto como los cardenales y los obispos a su alrededor.

Santo Padre, somos la “presencia incisiva” que la Iglesia necesita, y necesitamos Su respuesta.

Con amor por Cristo y la Iglesia,

* afiliaciones solo con fines de identificación

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